ago 1, 2012

Bankia fracaso de la banca española

Bankia: fracaso de la banca española
Desde su salida a Bolsa, la entidad evidenció problemas de confianza en el sector.

Esconder las preocupaciones

Publicado: Martes, 31 de julio de 2012 a las 06:05

Un miércoles del verano pasado, Rodrigo Rato sonreía radiante mientras tocaba la campana de la Bolsa de Madrid. El ex director gerente del Fondo Monetario Internacional brindaba con una copa de champán por el éxito de la salida a Bolsa de Bankia, banco que presidía.
Sin embargo, el buen humor de ese día de julio ocultaba grandes preocupaciones en la cuarta entidad financiera de España, preocupaciones que otros bancos españoles y la mayoría de inversores institucionales conocían pero que numerosos inversores minoristas que compraron acciones de Bankia aseguran que no.

Lo que preocupaba a los profesionales del dinero era la alta exposición de Bankia al derrumbado sector inmobiliario. El escepticismo entre ellos llevó a que el banco tuviera que esforzarse para completar una colocación de 3,100 millones de euros y se viera forzado a depender notablemente de inversores individuales de España.

Los directores de sucursales de Bankia promocionaron las acciones entre sus antiguos clientes, ofreciéndoles tarjetas de crédito platino y prometiéndoles sólidos rendimientos.

Tan solo unos meses después, Bankia se desplomaba tras registrar fuertes pérdidas. La historia de cómo la entidad consiguió sacar adelante la colocación en vísperas de su catástrofe es una de las más sorprendentes de las crisis de deuda bancaria y soberana que ha enturbiado la zona euro durante casi cuatro años.

Los problemas de Bankia son un crudo recordatorio de que los males de Europa están enraizados en sus bancos. Creada en el 2010 a partir de la fusión de siete cajas de ahorros no cotizadas, la nueva entidad nacía con la intención de ser un símbolo de la fe de Madrid en su sistema financiero notoriamente conservador.

Pero en lugar de eso, los aprietos del banco han provocado que Europa tenga que conceder ayudas de emergencia a sus bancos y empujado a España a acercarse a un rescate soberano. Como en Irlanda y en Grecia, la crisis bancaria está unida de manera inextricable con la crisis soberana.

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